Ayer fue mi primera, y si bien pudo ser peor, el gusto a derrota me va a quedar marcado algún tiempo más. Antes que nada, quería agradecer a los compañeros de
Artepolítica que hicieron el aguante desde las 15 hasta las 24 en la cobertura en vivo, en los mejores momentos cuando Artemio indicaba un 8% y cuando a las 21 las predicciones se fueron a tierra y el nudo en el estómago aumentó.
Ayer me sentía muy mal, con mucha bronca y mucha desilusión. Me quedé leyendo la blogósfera "nac&pop" y viendo cada tanto la actualización de las mesas a ver si podíamos acortar por lo menos algo de distancia, pero bueno. Ayer y hoy la blogósfera peroncha está muy decaída, y sin embargo, muchos compañeros están poniendo lo mejor para levantar los ánimos. Poner todos los links sería fútil, revisen en blogroll de AP.
El golpe más duro no fue perder, sino que ellos ganaran. Pensando más en frío el asunto, y después de charlar con algunas personas, estoy empezando a creer que no fue una victoria de la derecha neoliberal, o del peronismo más de derecha, sino lisa y llanamente una derrota del kirchnerismo. Muchas personas con las que hablé coinciden en lo mismo: votar al colo no era prioridad, sino hacer perder a Néstor; De Narváez era simplemente la opción que todos creían tenía más posibilidades de ganarle. Por supuesto, si estos mismos números fuesen invertidos, todos dirían que estamos en un empate técnico, pero como son favorables a ellos, fue una "derrota aplastante", un "duro golpe", "el fin del kirchnerismo".
Hay muchas cosas por cambiar, eso seguro, y no recuerdo en cuál de todos los blogs leí algo interesante: generalmente, de las derrotas, el oficialismo termina haciendo mejor las cosas. El año pasado después de todo el conflicto que les sacó mucha imagen positiva, sacaron la estatización de AySA, AA y la ANSeS, a pequeño ejemplo.
Sé que es muy temprano todavía para hacer balances, así que no los voy a hacer, porque tampoco es la muerte. Como dijo Néstor ayer: "Para ser tan malos nos ganaron por muy poco". Todavía hay un 30% del país que acompaña, y no es para desmerecer. Habrá que hacer alianzas, habrá que dialogar, pero estoy seguro que en general será para mejor, y ayudará a consolidar dichas alianzas a posteriori.
Mi miedo: un retorno de la derecha neoliberal. En un mundo donde hay la peor crisis económica traída justamente por las políticas neoliberales del Consenso de Washington y todos los países se están empezando a correr. Acá en cambio los votan.
Mi decisión personal: comenzar una mayor militancia. Definitivamente, es
como dice el capo Dolina, el peronismo es algo familiar, un sentimiento, y son los enemigos del peronismo los que en parte me han hecho peronista.
A no aflojar, y a no decaer, porque como dice el dicho popular, la alegría y los días más felices siempre fueron peronistas.